Ahuachapán vuelve a iluminarse con la tradición de los Farolitos

Ahuachapán celebra cada 7 de septiembre el Día de los Farolitos, una tradición cultural y religiosa reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de El Salvador.

Ahuachapán vuelve a iluminarse con la tradición de los Farolitos

Cada 7 de septiembre, las calles de Ahuachapán se llenan de luz con la celebración del Día de los Farolitos, una tradición cultural y religiosa dedicada al nacimiento de la Virgen María. Las coloridas estructuras elaboradas con papel celofán, madera e izote iluminan fachadas, plazas e iglesias de la ciudad.

La festividad atrae a visitantes nacionales e internacionales que recorren las calles empedradas mientras disfrutan del brillo de las pequeñas llamas colocadas en los farolitos. La tradición tiene sus raíces a mediados del siglo XIX y existen diferentes relatos sobre su origen.

Una de las versiones con mayor arraigo relaciona la celebración con el terremoto de 1850, cuando un fuerte sismo afectó la zona y obligó a numerosas familias a pasar la noche a la intemperie. La luz de los farolitos se habría convertido posteriormente en una expresión de agradecimiento y devoción.

Debido a su valor cultural, en agosto de 2014 la Asamblea Legislativa aprobó el Decreto n.° 783, mediante el cual declaró el Día de los Farolitos como Patrimonio Cultural Inmaterial de El Salvador. Además, Ahuachapán recibe durante el 7 de septiembre el título de Capital de la República por un día, como reconocimiento a esta tradición y a la participación de sus habitantes.